AMIGAS Y AMIGOS DEL GEN

Cuando hace algunos años (aunque parezca mucho, son muy pocos en la vida de un país) dimos nacimiento al Partido GEN, luego de una votación de militantes para elegir el nombre, decidimos también darle a esa identidad, algunas dimensiones:

  • organizativa (por el valor de lo colectivo y democrático)
  • frentista (por la voluntad de construir con otros)
  • ideológica (porque nuestro núcleo son las ideas)
  • ética (basada en la coherencia de decir lo que se piensa y actuar como se dice)

Y crecimos, no sin dificultades, pero acumulando un capital político basado justamente en esas cuatro dimensiones.

Binner ha declinado la candidatura principal de nuestro frente político. Y el partido GEN debe tomar la decisión de pasar a liderar este proceso como la expresión de los muchos argentinos que esperan sentirse representados desde una opción ética que promueve la igualdad, pilares que no aparecen en las otras ofertas del escenario electoral.

Muchas veces pensé que estaría y estaríamos frente a la situación que hoy se nos plantea. Siempre pensé que este momento llegaría alguna vez. Pero no había previsto que fuera tan pronto.

No lo elegimos, ni lo buscamos.

Pero cada decisión tomada a lo largo de mi vida política fue con la conciencia de los riesgos y los costos, sabiendo que es necesario hacerse cargo, cuando la combinación de situación y valores defendidos, nos pone de frente a disyuntivas complejas.

La primera decisión es darle firmeza al piso para frenar la caída del frente que presentamos en abril pasado. De eso se ha tratado la renuncia de Binner que valoramos en su grandeza. Unen se venía desgranando por errores o intenciones de nuestros aliados. Y este episodio nos permite poner fin a ese drenaje.

Acá estamos quienes somos. El espacio se ha depurado y hay que delinearlo, darle luz, volumen y capacidades. Y de estas situaciones no se sale para atrás sino para adelante.

Nunca he creído en la preservación personal para mejores tiempos. El mejor tiempo es el que nos toca. El futuro empieza en el presente y siempre es hoy el momento para resolver lo que debemos hacer para llegar a lo que queremos ser alguna vez.

Cuando estas decisiones se toman en el marco de un proyecto colectivo y compartido, son más sencillas. Cuando reconocemos a nuestro alrededor la cooperación y el entusiasmo sincero de personas honestas y capaces, dispuestas a jugarse sin reservas, podemos ver la luz en el final del túnel. Estoy segura que esa luz existe y que nos ayudará a iluminar este camino.

Esto no es un desafío personal. Ni solamente político. Es un desafío cultural. Eso es desafiar el pragmatismo para defender valores. Es cultural tomar un camino más largo, esquivando los atajos, asumir riesgos y hacernos cargo.

Sin tener miedo “a lo que nos pueda pasar”.

Es profundamente cultural enfrentar estructuras, recursos, ofrecimientos, poder, cuando se trata de sostener ideas y principios. No es una carrera electoral, es un cambio fundamental para reconstruir y defender una identidad política.

De esa identidad no se puede desertar, ni de la obligación que tenemos para sostener una esperanza.

Me anima en esta decisión, saber que no es un paso al frente en soledad, sino la certeza de que hemos constituido un equipo que avanza y asume en conjunto lo que viene. Somos un Partido que ha madurado, ha crecido y, sin desconocer obstáculos y malos presagios, vamos a volcar lo mejor que tenemos para ofrecer lo que muchos están esperando.

Sé que tendremos que remar en medio de la apatía, las acusaciones cruzadas que dirán que somos funcionales a unos u otros, las angustias y el temor por la pérdida de territorialidad y espacios de representación. Pero estoy segura que ganaremos en el espacio grande.

La única posibilidad de pensar y empezar a construir una verdadera alternativa de gobierno progresista para el 2019 es plantar ahora esta bandera, sin dejarnos arrasar por lo que existe ni pensar en un destino inexorable que nos quite la alegría de luchar por un futuro mejor.

Lo que viene es un tiempo de enorme esfuerzo, de esos que conocemos. Y algo más. Porque hemos ascendido, juntos, en un desafío mucho mayor.

Vamos a necesitar mucha organización, optimizar y administrar bien recursos limitados, una gran capacidad para convocar, incluir, nutrirnos de una sociedad que nos busca y construir con otros, con muchos, la única alternativa electoral que representa un espacio propio del pensamiento progresista, socialdemócrata.

Confío en que podremos llegar a cada rincón de la Argentina movidos por el impulso de esta nueva utopía.

Solo me queda decirles gracias. Y volver a comprometer lo mejor de lo que en conjunto tenemos para cumplir con una responsabilidad política y moral: la lucha por una sociedad más justa no tiene dobleces ni se guarda hasta esperar que pase la tormenta.

Todo mi afecto y gratitud,

Marga

PD: Y para quienes no creen en las utopías, los esfuerzos o la política, lean el Horóscopo Chino: 2015 es el año de la Cabra!!! jajajaja.

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Publicado en Mis Apuntes