MIRANDO «UN MODELO»

Mal se ha dado en llamar por algunos, «el modelo» al estilo de gestión kirchnerista, con mucho de marketing y poco de mérito o indicadores de resultados. Algo que simplemente podría ser un proyecto de gobierno (y ya eso sería bastante para calificarlo), pero que lejos está de ser un modelo, más bien pensado como algo a imitar, cuyos valores positivos se exhiben con claridad por sobre los negativos.

Me ha tocado ahora dar con lo que sí podríamos calificar como un Modelo de Gestión. Y de su análisis es de donde bien se pueden extraer alguna conclusiones que quiero compartir en este comentario.

Llevamos una semana en Australia, en un Programa de Becas de Liderazgo y Capacitación a cargo de la Universidad Tecnológica de Queensland. Nuestro Programa está destinado a «Fortalecimiento de las Instituciones Democráticas y Participación de la Comunidad». Se ha desarrollado principalmente en la Ciudad de Brisbane, y hoy (por 2 días) estamos en Canberra, capital del país.

Hemos tenido jornadas intensas de clases en las que hemos recibido información, y también visitas a funcionarios y organismos para ver en el terreno cómo funcionan.

Vale la pena recordar que Australia tiene 5 grandes ciudades: Sydney, Melbourne, Brisbane, Adelaida y Perth. Y las cinco se encuentran «rankeadas» entre las diez primeras DEL MUNDO en cuanto a su calidad de vida.

Vinculando ahora esta información con todo lo que hemos visto y recibido en estos días, no es tan difícil desvincular lo uno de lo otro y sacar algunas conclusiones.

Especialmente interesante fue la reunión de esta tarde con Stephen Sedgwick, a cargo de la Comisión Australiana de Servicios Públicos (su tarjeta personal está confeccionada con sistema de lectura braille). Fue atrapante su relato sobre las funciones y misiones de su cargo y la enorme jerarquía que tiene por sobre todos los ministerios, parlamentarios y funcionarios del estado nacional. Repitió lo que ya habíamos escuchado antes: NO HAY INGRESO A LA ADMINISTRACION PUBLICA QUE NO RESPONDA A RAZONES DE MERITO.

Habló de los ejes principales de la reforma del servicio público que se discute en este tiempo:
Ser guardianes, creando en el gobierno las capacidades para resolver los problemas del presente, pero con una visión de mediano plazo.

Tener un enfoque claro, no solo en construir las capacidades y habilidades individuales, sino también las organizacionales, grupales, institucionales. Cada programa tiene una previsión de resultados y un análisis de riesgos de todo tipo.

Nuevos modelos de liderazgo, basados en «conocer, hacer y ser». No se trata solo de ser especialista, sino de saber escuchar, conduciendo con capacidad, integridad y comunicación motivacional.

Tener en cuenta también las habilidades especiales, las estrategias políticas, siempre con un ojo puesto en el futuro.

Cuestiones bastante sencillas, claro.

Lo que los australianos tienen incorporados como valores comunes, no solo de gestión, sino de cultura política son: la estabilidad, las reglas, la transparencia y la igualdad de oportunidades.

No hay pobreza extrema porque tampoco existe riqueza exuberante. Porque tienen una equitativa y justa distribución de sus riquezas, ingresos y posibilidades.

Esas son, sin duda, las claves y características del modelo australiano. Algo para copiar.

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Publicado en Mis Apuntes