Margarita Stolbizer, candidata de Provincias Unidas, pasó por el ciclo de entrevistas «Si no tocan corazones, no ganan elecciones».

Fuente y entrevista completa MDZ
Margarita Stolbizer nunca imaginó que la gestión de Javier Milei iba quedar manchada por los escándalos de corrupción que se conocieron la semana pasada. Asegura que no lo votó en ninguna de las tres instancias de 2023. «El Gobierno está enredado en una madeja de inescrupulosos e incapaces», aseguró en el ciclo «Si no tocan corazones, no ganan elecciones» que MDZ publica cada domingo. Esta semana, solapado por la veda, se decidió cambiar de fecha y abrir así la edición del miércoles 10 de septiembre.
Stolbizer está convencida en trabajar en una alternativa al gobierno de Javier Milei. Asegura que ni la actual gestión ni el kirchnerismo «discuten un proyecto de país». La actual diputada va en la lista de Provincias Unidas que encabeza Florencio Randazzo, compañero suyo de la bancada Encuentro Federal en la Cámara baja. Así lo define: «Nosotros somos un bloque que siempre demostró seriedad, madurez, honestidad. Votamos de acuerdo a lo que creemos conveniente y dentro del marco institucional».
-Después de haber acompañado al Gobierno de Javier Milei en la aprobación de varias de las leyes, ¿qué garantías le pueden dar al electorado de que van a ser realmente opositores en el Congreso?
-Me parece importante poner las cosas en contexto. Primero, nosotros somos un bloque que siempre demostró seriedad, madurez, honestidad. Votamos de acuerdo a lo que creemos conveniente y dentro del marco institucional. Ese es el paraguas de nuestro bloque, que es diverso pero serio. Acompañamos al Gobierno cuando se sancionó la Ley Bases. Ese proyecto fue enviado al poco tiempo de haber asumido, en diciembre. En enero trabajamos mucho en comisiones y en febrero pasó al recinto. Desde un comienzo dije que ese proyecto era invotable, un mamotreto imposible: reformas a los Códigos Civil y Penal, leyes represivas de Bullrich, recortes en programas ambientales y de género, cuestiones políticas absurdas como que los jueces usaran toga. Yo dije: esto no lo voy a votar. Y en febrero voté en contra. En esa misma sesión el proyecto cayó, volvió a comisión y ahí le dijimos al Gobierno: saquen todo lo que sobra, desmalecen, dejen solo la emergencia económica, fiscal y financiera, que es lo que el Congreso le votó a todos los gobiernos. Había una situación de emergencia real. El Gobierno aceptó, inició un proceso de conversación con el Legislativo y volvió un proyecto reducido, cuyo primer artículo declaraba la emergencia económica, fiscal y financiera. Eso fue lo que votamos en general. Pero cuando se discutió en particular, yo voté en contra de todas las facultades delegadas.
-Entiendo esa explicación, pero para una campaña electoral, ¿interpela a los votantes que quieren ponerle un freno al Gobierno de Milei?
-Uno no es opositor “porque sí”. Sos oposición porque el electorado puso al Gobierno en un lado y a los demás en el otro. Pero el opositor no es el que más grita o insulta: el mejor opositor es el que construye una alternativa frente al que gobierna. Nuestro bloque siempre se paró ahí, con seriedad. En un Congreso plagado de bestialidades, tratamos de marcar diferencia. Al inicio del Gobierno no había sospechas de corrupción de este nivel. Hoy se descubren casos gravísimos, como en discapacidad o PAMI.
-Durante la campaña de 2023 hubo serias denuncias de ventas de candidaturas y manejos espurios del dinero, ¿no se imaginó que esto podía aumentar cuando llegaran al Gobierno?
– No, este nivel no. Yo nunca lo voté, ni en primera vuelta ni en el balotaje. Siempre critiqué mucho la violencia discursiva de Milei. Sus ideas de derecha no me espantaban, porque la democracia se nutre de diversidad ideológica. Lo que me molestaba era la violencia en el discurso, que con poder se volvió peor. Nunca imaginé que en menos de dos años íbamos a estar en este desastre. El Gobierno está enredado en una madeja de inescrupulosos e incapaces. Lo que vimos estos días con las denuncias contra periodistas y sobre operaciones de inteligencia es un disparate. Y todos los que rodean al presidente son una manga de inescrupulosos y brutos. Esa combinación es peligrosísima.